El galón ciudadano no es una donación puntual sino una inversión producto del cambio comercial, de la transacción diaria. Cada ciudadan@ podrá decidir cada vez que realiza una transacción comercial si quiere o no invertir en galones, ganándose el derecho a participar activamente en la gestión del recurso en el que ha invertido -i.e., cada vez que un ciudadano compra una barra de pan, se toma un café, etc.-. Es el cambio retornado el que ofrece la oportunidad de invertir en galones ciudadanos. La decisión del ciudadano en este punto es sencilla: ¿qué hago con el cambio?
La lógica del cambio, en rigor, debe ser concebida desde una doble perspectiva: como re-inversión solidaria de nuestro privilegio y como una oportunidad de transformación social y económica. De una parte, el cambio nos proporciona la oportunidad de corresponder solidariamente y desde el propio sistema al sacrificio forzado que millones de personas padecen para normalizar nuestro privilegio; de otra, favorece el caldo de cultivo necesario para transformar social y económicamente el actual statu quo vigente, a través de una renovada percepción de la realidad desde la solidaridad -cotidianamente-. Cada vez que un ciudadano invierta en galones, normaliza y potencia su solidaridad, ganándose legítimamente el derecho de gestión de su inversión y por lo tanto, de rebajar mediante su participación la condicionalidad de los recursos destinados a la AOD, CAD, etc.
Se aconseja en este punto la lectura de la Matriz de Planificación de Actividades I II y III y su complementación mediante la revisión de los Anexos “Manual de Calidad” y “Reglamento Régimen Interno” y del proyecto. En sendos documentos se desgranan y complementan detalladamente procedimientos, instrucciones, etc... de gran interés a este respecto -cómo adquirir galones, de qué modo se gestionan, cómo se invierten, etc- y las normas básicas de funcionamiento de Galón Ciudadano Local -participación, creación de la Asamblea ciudadana, Órgano de Gestión, etc.-.
