Una de las grandes preocupaciones que viene determinando en gran modo la Cooperación al Desarrollo parece estar estrechamente relacionada con cuestiones que de soslayo, las más de las veces, es tratada por los estudios más positivos especializados en la Ayuda al Desarrollo. Más concretamente, ideas como lo pueden ser por ejemplo la solidaridad, la moralidad, eticidad, etc... parecen más bien cercanas a los discursos de la filosofía práctica y también, en menor medida, a la sociología; muy presentes, debe recordarse por otro lado, en toda pedagogía actual en este campo, mas sin embargo, olvidadas en no pocas ocasiones en favor de metodologías, procesos, procedimientos, protocolos, etc.
Dicho esto último, no cabe ninguna duda del carácter interdisciplinar de todo proyecto de Cooperación y por lo tanto, parece justo reconocer que todo saber tácito o explícito, teórico o práctico, más positivo o más especulativo... todos en su justa y aristotélica medida, suman en ese logos integral que en definitiva encuentra su fuerza en la interdisciplinariedad y que desemboca en todo Proyecto de Cooperación.
Sin embargo, no siendo éste un presupuesto fuerte, todo proyecto humanista dedicado a la Cooperación al Desarrollo debiera al menos manejar varios de estos conceptos señalados anteriormente de manera clara y distinta; en otro giro, con una posición meridianamente cristalina acerca de los presupuestos morales y éticos que en el fondo cimientan cualquier proyecto de esta índole. Porque en rigor, de la reflexión sosegada acerca de estos problemas de largo abolengo, pueden surgir nuevos enfoques y/o proyectos que aporten otro tipo de soluciones menos técnicas en origen, pero igualmente válidas en destino.
Pongamos nuestra atención, a modo de ejemplo y de manera momentánea, en el debate moral. Preguntarse por la naturaleza/historia del ser humano, nos retrotrae a una infinidad de parámetros de estudio y reflexión. Y parece obvio que la especulación filosófica o sociológica en este punto puede ensimismarse en los innumerables recovecos de un discurso tan peliagudo, porque como bien sabemos, son problemas abiertos y por lo tanto, eminentemente filosóficos. Sin embargo, con un breve aumento en nuestra lente podemos escudriñar algunas de sus derivadas, y por ende entrever cierta luz en algunos problemas que inciden directamente en el devenir de la Cooperación al Desarrollo. Esa es la humilde tesis o presupuesto filosófico-práctico, nada novedosa -por otro lado-, que se mantiene en este breve proyecto.
El estudio sistemático de los valores morales y éticos, tanto desde presupuestos genetistas como ambientalistas, esencialistas o históricos... pueden explicar el devenir del ser humano y las sociedades que generan. ¿Por qué no analizar esta poli-determinación en la que vivimos para transformar, a modo de ingeniería inversa, los valores éticos y morales que actualmente pastorean la realidad humana? Dicho en otro giro, ¿por qué no implementar, en rigor, un Proyecto de Cooperación al Desarrollo, que incida de manera sistémica en los valores de una comunidad reutilizando las misma lógica de mercado que ha rebajado su condición humana y los valores éticos y morales que fundamentan su praxis?
Ése y no otro es el objetivo de Galón Ciudadano Local. Para ello fundamenta su especulación en un presupuesto capital: los valores morales y éticos son un producto histórico, y por lo tanto, pueden ser trabajados de manera sistemática para realizar cambios sociales -micro/macro- 1.
Bajo este presupuesto preguntarse por la naturaleza/historia humana resulta un poquito menos espinoso aunque verdaderamente complicado. Sin embargo, de acuerdo con lo anterior, es posible reflexionar/trabajar sobre las grandes ideas de la filosofía práctica inmersas en la Cooperación al Desarrollo.
De entre ellas, por su gran calado y sustantividad en el tema que nos ocupa, la solidaridad se presenta como una idea propia de la filosofía práctica, un valor moral desde la perspectiva subjetiva y ético desde la intersubjetiva, que puede trabajarse aisladamente en un proyecto de cooperación, revisando numerosos lugares comunes que parecen anclados acríticamente en nuestra sociedad y que abren nuevas perspectivas de estudio teórico y práctico en este terreno.
1Este es un aserto de gran calado que obviamente merece ser tratado con mayor profundidad. Sin embargo, de acuerdo a lo planteado líneas atrás, no es éste un proyecto centrado en recovecos, que si bien son en sí mismos enormemente atractivos e interesantes, se presentan adjetivos en este estudio.
